viernes, 14 de marzo de 2014

LAS PREOCUPACIONES DE GORBACHOV


Andando el tiempo viejos lobos reaparecen en el escenario internacional, tal es el caso de Mijail Gorbachov; ahora dilucidando las causas del actual conflicto en Ucrania; para él los problemas que hoy tienen lugar son el resultado de la antañas contradicciones y problemas de la  antigua Unión Soviética, aquella que nuestro "eminente" analista puso en bandeja a la desintegración más rápida y segura; dejando campo abierto al establecimiento del capitalismo  como sistema; a la voracidad de las mafias imperiales; ni antes, ni ahora-en el caso de Ucrania-optó por darle solución a los problemas que según él padecían, común a la extensa federación.

El caos que entonces reinó en la dirección del PCUS se debió en gran medida a la propia dirección de Gorbachov. Ante la imposibilidad de buscar políticas acertadas que hicieran posible mantener aquella gran confederación, la llevó deshonrosamente a su desintegración, dando así un apoyo incondicional a la vieja aspiración de las potencias occidentales de cercenarla desde dentro; historia que para el caso que nos ocupa no debemos atenderla por ahora.

Después de 20 años, pudiera avergonzarse más en aquella tragedia, que en los actuales problemas que hoy tiene Ucrania, porque efectivamente, es también responsable; la jauría occidental de hoy actúa a tono con los mismos intereses a los cuales no supo enfrentar en un momento determinado de la historia; carente(Gorbachov) entonces de la tradición filosófica y política que se había intronizado desde la fundación de la Unión Soviética.

 La actividad práctica ha sido más rica desde entonces,  no es precisamente nuestro personaje la mejor brújula para comentar sobre Ucrania, tiene un pasado que también propicia en el tiempo la desintegración que se perfila; quizás por ello esté tan convencido que los problemas de hoy tienen un origen bien conocido por él.

lunes, 10 de marzo de 2014

PUNTA DEL JOBO: RECONCENTRACIÓN, 1875.

Conde De Valmaseda(1824-1882)


En la historiografía cubana se encuentra  inserta la idea profusamente divulgada de que la Reconcentración fue iniciada en Cuba en el año 1896; así por ejemplo encontramos trabajos en las redes sobre este tema, como el que se expone en el sitio web de Radio Reloj:

“De la Reconcentración, esa prefiguración de los campos de exterminio nazis, comenzada en Cuba en 1896 por el militar español Valeriano Weyler, se habla en ocasiones en sentido global, lo que quizás atenúe involuntariamente las dimensiones del genocidio, emprendido como estrategia de la metrópoli para aislar a los libertadores mambises de una población simpatizante con la causa de la independencia e imbuida de un creciente nacionalismo.”

 El bando de reconcentración, dictado el 21 de octubre de 1896, obligaba a los habitantes de los campos o fuera de la fortificación de los poblados a reunirse en el plazo de 8 días en los pueblos ocupados por las tropas españolas. Más como se ha investigado, el tema no solamente en Cuba sino en otros países, no fue exclusivo tal sistema para ella, incluso antes ya se daban manifestaciones de su existencia:

"Aunque a lo largo de la historia los gobiernos han empleado la deportación de población civil como medio de control de territorios, no es hasta el siglo XVIII que se documentan los primeros casos de grupos de civiles no combatientes encerrados en campos. El historiador polaco Władysław Konopczyński ha sugerido que los primeros campos de concentración se crearon en el siglo XVIII durante la Confederación de Bar, cuando los rusos organizaron tres campos de concentración en Polonia-Lituania para los prisioneros rebeldes de Polonia, internados en espera de deportación a Siberia[1]”

Para el caso que nos ocupa en la Isla de Cuba, estas manifestaciones de reconcentración ya era un hecho durante la guerra grande, como la ocurrida en Punta del Jobo del Rastro en la  jurisdicción de Sancti Spíritus en el año 1875; bajo la presidencia del Capitán  General  Blas Villate y de la Hera, Conde de Valmaseda, según documento  de 22 de septiembre de 1875, se expresa que:

“Dispuesto por el Excelentísimo Capitán General de la Isla la reconcentración á los poblados de todos los habitantes de los campos en la jurisdicción y debiendo llevarse a cabo en el menor plazo posible, he señalado el de quince días después del recibo de esta órden para que todos se hayan retirado y abandonado las viviendas. [2]

En el mismo documento  se hace alusión a que “se empleará la fuerza haciéndoles entender de una manera terminante que pasado el término  serán considerados como enemigos y castigados como tales por las tropas donde se les encuentre”[3].

El teniente pedaneo del partido de Punta del Jobo del Rastro, Luís Pentón,  dio cumplimiento a la orden, elevando a la superioridad la lista con los vecinos que debían  de  reconcentrarse (ver anexo).

 La conocida estrategia de “pacificación” de la  isla que aplicaría Arsenio Martínez Campo tendría por finalidad  poner fin a la contienda a través de una propaganda atrayente hacia el campo mambí; unida a la corta estancia de Villate en la Isla (1875-1876), no han  hecho posible hasta ahora conocer a fondo todas las medidas aplicadas por este Gobernador y Capitán General, entre la que se encuentra la reconcentración de los habitantes de la isla; sobre todo en las áreas de contienda bélica.

Ver documentos originales manuscrito anexos.



[1] Blog Cuba española
[2] Fondo Ayuntamiento Sancti Spíritus. Legajo 165. Expediente 1927. Archivo Histórico Provincial Sancti Spíritus.
[3] Idem









martes, 4 de marzo de 2014

Cómo fabrica la prensa los conflictos.

Enfrentar a los tártaros contra los opositores al actual gobierno en Kiev en Crimen es el objetivo, detrás, en la sombra menoscabar las relaciones con Rusia;  eliminar toda presencia de este país en la península; quedaría pues el camino expedito para un conflicto étnico de larga duración.

Reproducido por Yahoo del New York Time

Los tártaros, la última esperanza ucraniana para repeler a Rusia


Son los grandes olvidados de Crimea. Con el mundo entero mirando a esta pequeña península en la que ucranianos y rusos buscan asentar su dominio, ellos pasan completamente desapercibidos a pesar de su enorme importancia. Se trata de los tártaros, una etnia indígena minoritaria que puede tener mucho que decir en el conflicto. No hay que olvidar que se trata de 250.000 personas, el 12% de la población total de Crimea.

Lastrados por décadas en las que han sufrido el abuso y la discriminación, los tártaros no le guardan mucho cariño a los rusos, ya que en los años 40 Stalin, por aquel entonces presidente de la URSS, ordenó su deportación. No fue hasta casi 50 años después cuando pudieron regresar a Crimea, en los años 90, tras la caída del régimen.


Desde entonces han vivido en paz, aunque aislados por la sociedad ucraniana, siempre con el temor de hacer las maletas de nuevo y ser obligados a irse. Una sensación que estos últimos días ha alcanzado una importancia capital, ya que esta etnia teme que la entrada de Rusia en Crimea suponga su marcha de nuevo.

“Nuestra gente es pacífica, pero si nos amenazan, nuestros hombres defenderán la comunidad. Es mejor morir aquí que marcharse de nuevo”, contaba un tártaro del pequeño pueblo de Khoshkeldi a The New York Times.

Tampoco se callaba Refat Chubarov, líder de la etnia en Crimea, que advertía sobre el peligro ruso, al afirmar que la invasión de la península por parte de Rusia es una amenaza a la paz mundial.


La comunidad tártara ha participado en varias manifestaciones en favor del gobierno ucraniano y en contra de la anexión rusa, aunque Chubarov en los últimos días les ha pedido mesura y que eviten los encontronazos con las fuerzas rusas.

A pesar de que los rumores sobre la creación de grupos de autodefensa tártaros van en aumento, el líder étnico ha rechazado estas informaciones en una entrevista para ABC.

“He pedido a la comunidad tártara que se encierre en sus casas y no asome ni la nariz para evitar provocaciones peligrosas. Nada de participar en grupos de autodefensa, los ocupantes van muy bien armados”, aseguraba.

Y es que las tensiones están en su punto álgido y cualquier mínimo detalle puede desembocar en un enfrentamiento armado. Ucrania afirma que Rusia ya ha mandado 16.000 soldados y pide que acabe la agresión. Por su parte, Putin habla de la necesidad de intervenir en el país, mientras que la comunidad internacional intenta lograr a contrarreloj una salida pacífica a un conflicto que parece condenado a la guerra.



lunes, 3 de marzo de 2014

Las Nuevas Caras del Imperialismo en las Américas del siglo XXI


Lic. Carlos Pereyra Mele
Director de Dossier Geopolítico

 
La vieja definición de Imperialismo según la Real Academia de la Lengua Española dice: Imperialismo: Tendencia de una potencia económica a extender su dominio sobre otros países o Estados por medio de la fuerza o por influjos económicos y políticos abusivos. Es evidente que esta definición se quedó en el tiempo y no representa la versión del siglo XXI del Imperialismo.


En numerosos trabajos hemos descrito la nueva realidad geopolítica mundial desde Suramérica como: “Se acabó la lucha ideológica, empiezan las luchas geopolíticas por el control de los recursos naturales” Las américas al sur del Río Bravo (frontera de USA-México), vivieron una balcanización, que transformó a los subcontinentes americanos en numerosos países, desconectados entre sí, e incorporados a la división internacional del trabajo impuesto por el imperio triunfante de ese momento: Inglaterra y que transformó a esos países en Neocolonias (S.XIX). Este primer imperialismo capitalista fenece con la segunda guerra mundial, luego vendrán las luchas ideológicas entre el capitalismo y comunismo durante décadas con la denominada guerra fría. Que impondrá a nuestra región nuevas características de la definición de imperialismo, y que se verán sus consecuencias hasta la actualidad (la aplicación de la doctrina de seguridad nacional: luchas internas, áreas de influencias-Yalta-Postdam-, conflictos sociales, captura de los mercados locales por parte de las empresas internacionales, principalmente provenientes de EE.UU.). Luego con la implosión de la ex URSS, se abre un nuevo capítulo del modelo imperial para nuestra región y de las luchas contra el mismo (luchas que nunca habían cesado en el continente, pero que habían sido o derrotadas o circunscripta a un territorio: La Revolución Mexicana; el Varguismo en Brasil, el Sandinismo en Nicaragua; la Revolución Peronista en Argentina; la Revolución Cubana; el Torrismo en Bolivia; el movimiento de Velasco Alvarado en Perú, etc., en el siglo XX).


Pero desde los fines del siglo XX tenemos la siguiente descripción como: el fin de la lucha ideológica que enfrentó al Capitalismos y el Comunismo, y que liquidada la bipolaridad con la caída del Muro de Berlín en el 89 y la implosión de la Unión Soviética en el 91, las relaciones internacionales comenzaron a pesar más por las tensiones geopolíticas que los criterios ideológicos. Y por ello quedó expedito a nivel global el predominó una sola Súper Potencia Militar capaz de mantener tres conflictos bélicos en distintas regiones del Globo terráqueo que afectara “Su Seguridad” a la vez. Sin comprometer su capacidad militar, en este marco EEUU bajo las administraciones especialmente de los gobiernos Republicanos, pero también bajo el Presidente Clinton desarrollaron una política de expansión de su complejo industrial armamentista tecnológico. Vuelven entonces por sus fueros los criterios geopolíticos y geoestratégicos en el análisis de las relaciones internacionales, esto se realizó bajo los siguientes principios básicos de los “tanques de ideas” que luego gobernarían a Estados Unidos de Norteamérica:


1 Incrementar significativamente el gasto en defensa si queremos hacer frente a nuestras responsabilidades globales hoy y modernizar nuestras fuerzas armadas para el futuro.

2 Fortalecer nuestros lazos con los aliados democráticos y enfrentar aquellos regímenes hostiles a nuestros intereses y valores.


3 Promover en el exterior la causa por la libertad política y económica.


4 Aceptar la responsabilidad del papel exclusivo jugado por América en preservar y extender un orden internacional favorable a nuestra seguridad, nuestra prosperidad y nuestros principios.” (1)


Como podemos observar el modelo militar es la “herramienta” para imponer la llamada libertad económica, que para las américas se llamó: consenso de Washington. Esta estrategia se enmarca dentro de la actual dinámica de la globalización económico-financiera, que no quiere saber de ningún control o regulación social y política. Exige campo abierto para hacer la guerra de los mercados.


Y como entendemos que se manifiesta hoy, este imperialismo que tiene su cabeza en EE.UU., acompañados por sus socios europeos y japonés: “La lógica del capital es de acumular ganancias lo que, para él, significa el motor y el fin de la economía y por eso necesita un control siempre más estrecho de las riquezas del mundo. A este propósito, el capital, se apropió y explotó el trabajo y desarrollo siempre nuevas tecnologías para mejorar la productividad, últimamente las de la informática y de las comunicaciones, permitiendo una globalización real de su actuación. El capitalismo no necesita hoy de ser colonialista y de ocupar territorios. Basta de controlar espacios económicos, es decir los mecanismos de funcionamiento de la economía. Los ejemplos más visibles son las normas de la Organización Mundial del Comercio, es decir la libre competencia globalizada que de hecho da el poder a los poderosos; a las medidas impuestas a las economías nacionales por el FMI o el Banco Mundial, y muchos otros.” (2)


En este marco podemos afirmar que: “Este imperialismo se define por la misma lógica que el del capitalismo. No solamente los Estados Unidos tienen el poder relativo económico mayor: (48 % de las empresas transnacionales tienen su sede en los Estados Unidos), sino que el papel específico de los Estados Unidos es de ejercer, la hegemonía política y militar. Por eso, después de la caída de la Unión Soviética se definió un Nuevo Orden Mundial (palabras de George Bush padre), evidentemente dominado por los Estados Unidos. El antiguo canciller Kinsinger decía: "sólo una potencia planetaria puede asegurar la paz". Evidentemente se trata de una paz equivalente a los intereses norteamericanos. La gran ventaja por el imperialismo norteamericano es de ser, en general, no colonial. Desde este punto de vista se puede decir que es el primer imperio realmente capitalista. Lo que lo preocupa es el control de los recursos naturales, en particular enérgicos y la posibilidad de distribuir sus productos y sus servicios, al fin de acelerar la acumulación del capital.” (2)


Y como observamos este modelo imperial en el siglo XXI en nuestro subcontinente suramericano desde una geopolítica auténticamente y genuinamente propia, teniendo en cuenta la lucha despiadada que se desarrolla en nuestra región: “Debemos ver a Suramérica como la isla continente, con 330 millones de habitantes, Para tener una idea más concreta de que estamos hablando algunas cifras para tener en cuenta sobre nuestro Continente Suramericano: Tierras: reservas cultivables en gran cantidad y bajo suelos degradados, Energía: 11 % reservas de Petróleo 15% de la producción mundial del crudo, 6 % de las reservas de Gas y el 20 % del potencial mundial de recursos hidroenergéticos, Agua: 30% del agua dulce del planeta el Acuífero Guaraní es el tercero del mundo y Biodiversidad: el Pantanal de Matto Grosso es la mayor extensión húmeda del planeta y la mayor reserva de biodiversidad del planeta, en Argentina la mayor biodiversidad están en las Yungas -Salta-Jujuy- y en la selva Misionera). (Y fuerte proveedora de alimentos agropecuarios) Es por ello que la América del Sur debe repensarse como una unidad geopolítica con sentido propio y así dar un paso importante para eliminar la actual fragmentación del continente. De manera que hacer extensiva la propuesta a la totalidad de Suramérica es un acto de prudencia, a la vez que de percepción estratégica” (3)


Por ello es falso absolutamente, lo que se nos transmite por los medios de comunicación masivos del imperio en Latinoamérica, queriendo minimizar el “interés” de USA y sus aliados sobre este subcontinente: “Los países de Sudamérica poseen una de las mayores reservas minerales del planeta: un 65 % de las reservas mundiales de litio, un 42 % de plata, un 38 % de cobre, un 33 % de estaño, un 21% de hierro, un 18 % de bauxita y un 14 % de níquel. Se estima que el potencial minero es aún mayor ya que la información geológica disponible es parcial. También son importantes sus reservas petroleras. La región posee además alrededor de un 30 % del total de los recursos hídricos renovables del mundo, lo que corresponde a más del 70 % del agua del continente americano”. Así lo determina el informe de CEPAL “Recursos Naturales UNASUR & Situación y tendencias para una agenda de desarrollo regional”. Además de este estratégico capital, Sudamérica posee otro gran valor: es un territorio de paz. Sin embargo, hay conflictos socio-ambientales y la región enfrenta retos y tensiones en relación con el manejo y aprovechamiento de los recursos naturales. Recomendamos, paper de CEPAL para comprender las dimensiones del factor geopolítico de los recursos naturales y las perspectivas en Sudamérica. Este valor real estratégico para el desarrollo de nuestras potencialidades están bajo monitoreo permanente de USA para controlarlos e impedir que potencias “no” amigas accedan a ellas. Es importante poder leer el extenso trabajo realizado por la CEPAL para la UNASUR sobre recursos Naturales (4)


Por ello, para el imperialismo norteamericano el control de América Latina es un objetivo estratégico y geopolítico. Para lograrlo utiliza instrumentos de dominación económica como los cuestionados Tratados de Libre Comercio - TLC, el Fondo Monetario Internacional - FMI, el Banco Mundial - BM, la Organización Mundial de Comercio - OMC. Igualmente, utiliza como mecanismo la cuestionada deuda externa, con su tasa variable. Monetariamente impone el dólar como moneda de intercambio; lo que permite al imperialismo apropiarse de la producción con precios en contra de los productores latinoamericanos (industriales, campesinos) y a favor de sus exportaciones subsidiadas. Asimismo, las corporaciones imperiales se apoderan a través de gobiernos genuflexos de los minerales, los recursos hidrobiológicos, hidrocarburos, tierras, agua, energía, comunicaciones, alimentos, etc.


Cuál ha sido la respuesta del Subcontinente suramericano a esta acción imperialista: la de concretar espacios geoeconómicos y geopolíticos que trascienden las geografías de los países balcanizados, intentando poner un coto a los tratados de libre comercio, imponer restricciones arancelarias a los productos fuera de su zona económica, vincularnos más con nuevas vías de comunicación terrestres, ya que fuimos un continente que se aisló por decisión imperial de sus vecinos, intentamos profundizar un espacio geopolítico más que económico con la ampliación del Mercado Suramericano (Mercosur); Argentina-Brasil-Paraguay-Uruguay-Venezuela a los que sumarán muy pronto Bolivia y Ecuador.


Pero esta gigantesca isla continental necesita imperiosamente también de la herramienta estratégica de la Defensa, ya que EE.UU. mantiene en nuestra región un gran despliegue de bases militares y grupos operativos, que no por ser pequeños, son menos riesgosos para nuestra seguridad, junto a bases de la OTAN, la principal que amenaza el sur del continente desde el archipiélago de Malvinas. Con la creación del Consejo de Defensa de la UNASUR (CSD), tema muy bien desarrollado por el Libro Consejo de Defensa Suramericano realizado por el miembro de Dossier Geopolítico el Prof. Dr. Miguel Barrios, se intenta establecer una coordinación y evaluación defensiva continental. La misma UNASUR, que en su corto tiempo de implementación ha logrado que Suramérica siga siendo un territorio de paz, impidiendo los conflictos regionales (5). Son muchos y variados los frentes imperiales que se deben enfrentar, pero considero que se han realizado grandes esfuerzos para concretar la idea de establecer un espacio geopolítico autoconcentrado continental, y en ello son fundamentales dos países, Argentina y Brasil para consolidar esta tendencia y entrar en la historia del siglo XXI con una impronta propia, en el nuevo orden mundial en creación.

Tomado de Hispantv

sábado, 22 de febrero de 2014

Ciencias sociales cubanas: ¿el reino de todavía?



Títulé así mis palabras no solo para rendir homenaje a Silvio Rodríguez, que es uno de los principales pensadores sociales de Cuba y un genial popularizador de las ideas más avanzadas y los mejores sentimientos; también lo hice porque la canción suya con ese título contiene un buen acercamiento a una de nuestras insuficiencias principales, la que sintetiza la palabra “todavía”. Pero ante la realidad del poco tiempo disponible me atrevo a rogarle, a quien quiera tener más idea de mis criterios sobre este tema, que lea “Ciencias sociales y construcción de alternativas”, mis palabras al inicio de un Taller Internacional del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas celebrado en 2006, que recogí en el libro El ejercicio de pensar.

No repetiré aquí lo que he escrito y dicho acerca del subdesarrollo inducido que sufrieron el pensamiento y las ciencias sociales cubanas a inicios de los años setenta, ni acerca de los rasgos de aquella desgracia. Pero en los análisis que hagamos hoy es imprescindible tener en cuenta que se volvieron crónicos, y que en cierta medida se mantienen todavía. Y se le han sumado otros males, como cuando a inicios de los años noventa no solo naufragó en Cuba el mal llamado marxismo-leninismo, sino que se produjo un alejamiento bastante generalizado de todo el marxismo. A menudo los cambios impulsados se han reducido a puestas al día que no brindan mucho más que buena imagen, pero suelen reforzar el colonialismo mental, y también a permisividades conquistadas. Pero hoy tenemos avances muy grandes. Contamos con mayor cantidad que nunca de especialistas calificados, cientos de monografías muy valiosas, centros de investigación y docentes muy experimentados, y un gran número de profesionales con voluntad de actuar como científicos sociales conscientes y enfrentar los desafíos tremendos que están ante nosotros.

Prefiero, al menos, citar problemas y dar algunas opiniones. Las minorías sumamente valiosas y esforzadas, que frente a dificultades y obstáculos a veces muy grandes han estudiado, investigado, hecho docencia, expuesto, utilizado el marxismo y los conocimientos sociales, y publicado, están lejos de ser emuladas por la mayor parte del sistema de enseñanza, ni por la divulgación que hacen numerosos medios. En contra de todo avance están el conservatismo, la rutina y la inercia; esta última se ha convertido en un mal nacional que ya es comparable al burocratismo por su alcance nefasto. Además, a pesar de tener entre sí diferencias notables, factores con poder han coincidido en no fomentar el hábito de pensar ni el debate a escala del pueblo. En el capitalismo es normal la división entre élites y masas en este como en multitud de terrenos culturales y de la vida, pero en nuestra sociedad eso debe ser inadmisible.

La coyuntura política nos es favorable. El compañero Raúl lanzó una ofensiva política el 1º de enero –secundado por el Vicepresidente Díaz Canel—para la cual convocó también a las ciencias sociales expresamente, y reclamó que se les atienda como tales, por la importancia de sus trabajos. Sería muy doloroso dejar pasar esta oportunidad, a pesar de las dificultades tan serias que tenemos para cumplir con el reclamo.

La tarea es grande. Por ejemplo, desde hace mucho tiempo no existe un pensamiento estructurado que opere como fundamentación del socialismo en Cuba. El predominio del economicismo ha asumido el complejo de cambios sociales, económicos y del mundo ideal que están en curso con un pragmatismo muy descarnado. No se debate sobre economía política, porque no se invoca ninguna. Mientras, lo que se juega es cómo será en el futuro el socialismo en Cuba, o incluso si continuará o no, pero esa actitud es una incitación a no pensar ni investigar, a esperar resultados positivos desde la ideología de que la economía es la locomotora y la guía, o a consumir los pares burgueses de ricos y pobres y de éxito o fracaso individuales y familiares.

Se trata de una ausencia muy grave en sí misma, porque el socialismo solo puede vivir a partir de una intencionalidad que violente la reproducción esperable de la vida social, que en las sociedades que llamamos modernas siempre termina por ser la reproducción del capitalismo. El socialismo solo puede vivir a partir del pensamiento que se ejerce como actitud y actuación superiores, del ser humano que se está desarrollando y creciendo de un modo nuevo y de una sociedad que tiene que ser creadora en innumerables aspectos. El pensamiento y el debate son para la sociedad en transición socialista como el aire que respira para el individuo.

Es necesario y urgente un pensamiento social que sea idóneo para analizar en toda su complejidad la situación actual y las tendencias que pugnan en ella, los instrumentos, las estrategias y tácticas, el rumbo a seguir y el proyecto. Y que contribuya al único modo en que en última instancia es posible el socialismo: el despliegue de sus fuerzas propias y sus potencialidades, y la capacidad dialéctica de revolucionarse a sí mismo una y otra vez. Sería suicida suponer que un pragmatismo afortunado nos salvará: la sociedad socialista está obligada a ser a partir de su praxis, su opción y su conciencia, a ser organizada y, si es posible, planeada. Es necesario elaborar una economía política al servicio del socialismo para la Cuba actual y la previsible, y desarrollar en todos sus aspectos un pensamiento social crítico y aportador, capaz de participar con eficacia en la decisiva batalla cultural que están librando abiertamente el socialismo y el capitalismo. 

El socialismo de tipo soviético forzó primero y legitimó después una posición viciada de falsedad acerca de las relaciones entre el deber ser que se proclamaba sin descanso y el comportamiento sometido a todo trance, la simulación, la indiferencia, el oportunismo y los intereses de grupo. Su reino ha sido siempre el de todavía, y su horizonte la supuesta correspondencia de la actuación con lo que se supone que es posible hacer. Hace cincuenta años, el Che denunció esa falsedad con una pregunta: “¿Por qué pensar que lo que ‘es’ en el período de transición necesariamente ‘debe ser’?”. Y nos dejó un consejo que es fundamental: “no desconfiar demasiado de nuestras fuerzas y capacidades”.

El marxismo ha recibido muy escasa atención, y hemos llegado a que le parezca de mal gusto mencionarlo a los que no se arriesgan a nada que no haya sido orientado o aprobado previamente, y a las víctimas o los seguidores de la avalancha de productos culturales norteamericanos que padecemos, propagadores del modo de vida, los sentimientos, los valores y los pensamientos, de la cultura, en suma, del capitalismo. Ahora que cada vez lo necesitaremos más, no podemos cometer el error de asumir cualquier cosa que se presente como marxismo. Tendrá que ser un marxismo revolucionario, que rescate las ideas de Marx y Lenin y la historia toda de esa teoría, pero dentro de un desarrollo crítico regido por las realidades y las ciencias de hoy, por la primacía de la elaboración teórica, y por la asunción expresa de su función social.
Hoy se vuelve necesario repetir los logros del pensamiento y las ciencias sociales cubanos de los años sesenta, y nada menos que eso nos servirá. Como sucede siempre, habrá que ser muy creativos y muy abiertos y receptivos a las opiniones diversas, pero será de otro modo, enfrentará otros problemas, utilizará otros instrumentos, elaborará nuevas tesis y desempeñará papeles mayores que los que tuvo entonces, en la elaboración cultural de un socialismo complejo, que debe enfrentar un enorme número de aspectos diferentes y desarrollar de maneras nuevas a las personas y la sociedad, y que tiene un enemigo que sigue siendo perverso, pero muestra mucho más desarrollo en su guerra cultural.

A lo largo de todo el país hay buenos estudiosos de las materias sociales. En junio pasado lo comprobamos una vez más, en el Instituto Juan Marinello, en el I Simposio Nacional de Investigaciones Culturales, con más de ochenta ponentes de toda Cuba. He compartido con jóvenes profesores en Santiago de Cuba, Santa Clara, en la mayoría de las provincias del país, y admiro sus ideas, su ansia de conocimientos, su espíritu crítico y su conciencia política, que me llenan de esperanza. Hace tres semanas tuve una hermosa sesión con el Consejo Nacional de la FEU, de discusión profunda y muy honesta sobre los problemas nacionales, de la educación superior y de la organización estudiantil.

Cuba se pone una vez más en movimiento, y los científicos sociales tenemos deberes grandes ante nosotros. Es hora de compartir nuestra formación con los más jóvenes, de enseñar a pensar y a ser culturalmente adultos, de conducirlos en cuanto sea necesario y alegrarnos de que aprendan a conducirse ellos mismos, porque tendrán que llegar a conducir el país. Hay que lograr que el pensamiento y las ciencias sociales se pongan a la altura de lo que la sociedad espera de ellos.

(Tomado de Dialogar dialogar)

[i] Intervención en el Panel “Ciencias sociales, academia y transformaciones sociales”, del Coloquio de Ciencias Sociales de la 23º Feria Internacional del Libro, Teatro Manuel Sanguily, Universidad de La Habana, 15 de febrero de 2014.

Tomado de Cubadebate

Investigaciones históricas, ¿por dónde andan?


A propósito de haberse celebrado el encuentro de los que de alguna manera se dedican a historiar en el terriotorio de la provincia  de Villa Clara, inspira a reflexionar sobre los trabajos presentados; sobre algunas de las insuficiencias al asumir una investigación de tipo histórica y de las nefastas consecuencias  cuando depender de técnicas muy justificadas-pero mal utilizadas-se trata. 

Se transita por una etapa en que absorver la información que suministran los núcleos duros de la internet nos puede conducir a errores catatróficos al no manejarse la documentación histórica de valor; lo que a todo luces parece popular; ello es desvirtuar la historia misma; caida en presipicio hacia el sub jetivismo,  que conduce a desvirtuar la historia misma por estar carente de objetividad.

Toda investigación afina el colimador sobre un problema determinado cuyo resultado debe ser un diseño; mientras más afinado sea  siempre será viable; pero cualquier problema, no es de por  sí un problema para la investigación histórica; se ha manifestado que por falta de conocimiento se asumen diseños de temas ya transitados y resueltos; donde no se detecta hasta dónde se caminó y qué quedó por resolver; la falta de metodología al afrontar la tarea parece ser la causa principal del defecto.
 
Carecemos actualemente de un banco de información que nos proporcione todo el adecuado conocimiento sobre uno o determinados temas de investigación; a pesar de ser una deficiencia admitida, poco o casi nada se ha hecho; ello está contribuyendo a cometer los errores que apuntábamos por falta de orientación.

Asumir problemas de investigación muy  generales como objeto de investigación-así se pudo apreciar en el evento-conlleva a brindar pocos o casi ningún aporte, que es el objetivo supremo de toda labor en ese campo; lo que lleva a conformar cronologías de sucesos y hechos, no penetrando en las particularidades de los acontecimientos y fenómenos sociales, económicos  políticos. 

Por último historiar(discruso narrativo) requiere también de una exquisita atención, en muchas ocasiones de asesoramiento e incluso de revisión; ello viene lastrando a no pocos investigadores, anciosos de "embellecer" literalmente; cuando en la práctica lo que se necesita es de un lenguaje sencillo que refleje una realidad acontecida que sea bien entendida.



jueves, 20 de febrero de 2014

LO QUE DICEN LOS "CORDEROS" DEL TERRORISMO.


Las voces de la oposición, según la CNN, su aliado mediático.

1. "Si mi encarcelamiento vale para el despertar de un pueblo, vale este encarcelamiento infame", dijo el opositor Leopoldo López el 18 de febrero.

2. “El cambio esta en cada uno de nosotros. No nos rindamos. Yo no lo hare! (sic)”, dijo en Twitter López antes de entregarse a las autoridades.

3. “Hoy seremos decenas de miles en las calles, vamos juntos a construir una salida a este desastre”, escribió López el 12 de febrero, el Día de la Juventud, una jornada de protestas con víctimas y detenidos.

4. “La lucha NO es con el Pueblo oficialista, la lucha es contra el poder corrupto, represivo, hambreador, destructor del país!”, escribió en Twitter el excandidato a la presidencia de Venezuela Henrique Capriles el 18 de febrero.

5. "Al Gobierno le aterra una protesta social y pacífica pero le encanta una violenta y sin contenido, nadie caiga en provocaciones!", escribió Capriles el 18 de febrero en Twitter.

6. "Los ciudadanos venezolanos tenemos mucha inseguridad, no tenemos cómo comer completo, hay desabastecimiento", dijo la esposa de López, Lilian Tintori, tras su arresto.

7. “Cacerolas, cornetas y pitos se escuchan en toda Venezuela. El pueblo despertó”, escribió la diputada opositora María Corina Machado el 18 de febrero en Twitter.

8. “El mundo por fin escucha a Venezuela. Ya no pueden seguir indiferentes ante represión, persecución y censura”, escribió Machado el 16 de febrero en Twitter.

9. "Lo que vimos hoy es claramente una acción de un gobierno dictatorial", dijo el opositor Carlos Vecchio.

10. “Ojalá el [gobierno] usara todo ese arsenal para perseguir malandros y no a quien piensa distinto”, dijo Vecchio el 17 de febrero en Twitter.

11. "Ya no aguantamos más violencia, más escasez y más restricciones", dijo una venezolana residente en Colombia.

12. "Si no marchamos unidos, nos ahorcarán por separado", gritaron un centenar de venezolanos en México el 13 de febrero.