viernes, 19 de febrero de 2016

Santa Clara: un diálogo en cifras sobre la propiedad.


Los vacíos historiográficos en torno a la propiedad y su reproducción, unido a la carencia de datos, nos han creado no pocas desacertadas explicaciones sobre los diferentes procesos que tienen lugar a lo largo de la Isla de Cuba durante el período colonial.
 Aún sigue pendiente para el caso de Santa Clara y su jurisdicción las explicaciones necesarias para determinar por qué el expansionismo azucarero occidental hace una entrada tardía hacia la primera mitad del siglo XIX, en tal sentido en la Historia de Villa Clara se expresa que:
“Pero en la región de Villa Clara lo que continuaba proliferando era la pequeña y mediana propiedades, fenómeno avalado por los censos y padrones. En 1792 había 424 sitios de labor, estancias y vegas declaradas; en 1827 existían 1 632; en 1846 –incluso separados Sagua la Grandey el norte cienfueguero– 1 998. Como resultado, presentaba, en ese último año, por ejemplo, una altísima población rural, el 78 % del total regional, de la cual un 93 % se localizaba en propiedades no azucareras. Desde luego, los hombres libres también predominaban en Villa Clara, y entre estos, el mayor número entre los labradores eran blancos, mestizos y negros libres, de 15 años en lo adelante”.[1]

No puede la obra penetrar en las interioridades que tienen lugar hacia la décadas del treinta y el cuarenta del siglo XIX en cada una de las capitanías de partidos en que para ese entonces la componían, ni en el aprovechamiento, uso y explotación de la tierra, mucho menos en lo referido a la propiedad sobre ella, dado en cierta medida por el pesado fardo que siempre pesó sobre la llamada “hacienda comunera” y sus complejas manifestaciones en esta jurisdicción.

Trataremos en algunas medida de ahondar en determinadas lagunas de ese periodo en torno a la distribución de la tierra y su uso con el objetivo de ratificar la tesis propuesta sobre la imposibilidad de un “boom” azucarero, que solo es posible hacia la zona norte, que tras el paso del tiempo la convierte en región azucarera de gran importancia, como lo es el caso de Sagua la Grande.

En todo el análisis posterior nos apoyaremos en los datos aportados por el agrimensor Juan de Dios Gattorno contenidos en el Fondo Agrimensura del Archivo Histórico Provincial de Santa Clara, Villa Clara, que al decir del propio Gattorno, “fueron tomados del censo realizado en el año 1839”, datos que con posterioridad fueron la base para el establecimiento del impuesto que sufragaría los gastos del  proyecto de división territorial entre Santa Clara y Cienfuegos, y que fuera ejecutado por este agrimensor.

Refiriéndose a este período en la obra ya citada se puede leer que:

“En 1846 la región era una de las más renombradas productoras granobasiqueras, de viandas y sazones naturales de toda la colonia; la sexta o séptima productora de bovinos del país y buena abastecedora tradicional de ganado de cerda. Incluso, para el agudo viajero francés J. B. Rosemond de Beauvallon, Villa Clara se especializaba en la cría “casi exclusiva (de) los caballos de alta talla que sirven para montar y (de) los mulos de lujo que tiran de las encantadoras volantas”. El mismo autor afirmaba también que en Villa Clara “las fortunas no son considerables, pero el bienestar está en cualquier lugar”, a lo que añade, al ver que trabajaban en conjunto el blanco y el negro….[2]

Tales afirmaciones, con pleno fundamento pueden ser verificadas y analizadas de forma detallada en la siguiente tabla.

Tabla general 1.

Explotación de la tierra en la jurisdicción de Santa Clara, 1839.

Capitanias de partidos
Hac. crianza
Potreros
Sitios/estancia
Vegas
Cafetales
Total
Ejidos

48
53


101
Seibado

78
266


344
Béz
6
30
41
2

79
Manicaragua la Vieja
6
3
71
30

110
Quemado Hilario

95
228
42
1
366
Esperanza

71
77


148
San Diego del Valle

82
279
160

521
Alvarez
5
20
86
33

144
Rancho Veloz

1
11


12
Quemado de Guines

26
141
9
1
177
Sagua La Grande

30
158


188
Calabazar
3
85
186
39

313
San Lázaro del Granadillo
3
22
25
15

65
Amaro
3
18
266

1
288
Yabú

78
193
76

347
Malezas
1
143
256
2

402
Pelo Malo
3
54
203
16

276
Totales
30
884
2 540
109
3
3 566


Datos tomados por el agrimensor Juan de Dios Gattorno del censo realizado en el año 1839.Fondo Agrimensura. Legajo 5. Archivo Histórico Provincial. Santa Clara. Villa Clara. Cuba. Original manuscrito.
Los sitios y estancias ocupan el 71,2 %, expresión del proceso de expansión que tiene lugar de la pequeña y mediana propiedad, a la que se hizo ya referencia, los de mayor proporción.  Si a ello se adiciona las vegas y cafetales, es mucho mayor pues alcanza el 74,3 %, quedando solo para las haciendas de crianza y potreros el 25,7 %. Siendo el partido de San Diego del Valle el que indica un mayor nivel de división en la propiedad agraria, el 14,6 % entre las 17 capitanías con que para ese año contaba la jurisdicción de Santa Clara.
Se ha esgrimido continuamente en la historiografía cubana que es la hacienda ganadera y las llamadas “haciendas comuneras”, los lastres del proceso de regresión que tiene lugar en la jurisdicción, fuerzas que laceran cualquier intento de expansión de la producción azucarera hacia el interior, cuando en realidad es la división establecida la que frena cualquier intento centralizador en la producción a gran escala; por otra parte lo que se conoce como “hacienda comunera”, es más un caso de copropiedad, que de apropiación en común de la tierra, requiriendo un estudio particular.
Tabla general 2
Ingenios de Primer y segundo orden. Jurisdicción de Santa Clara.
Capitanías de Partidos
Ing. de primer orden
Ing. de segundo orden
Total
Ejidos
-
-
-
Seibabo
-
2
2
Báez
1
1
2
Manicaragua la Vieja
1
3
4
Quemado Hilario
1
-
1
Esperanza
1
2
3
San Diego del Valle
2
8
10
Alvarez
-
-
-
Rancho Veloz
9
-
9
Quemado de Guines
5
4
9
Sagua La Grande
25
-
25
Calabazar
2
5
7
San Lázaro del Granadillo
-
-
-
Amaro
3
6
9
Yabú
-
-
-
Malezas
2
5
7
Pelo Malo
-
2
2
Total
52
38
90
Datos tomados por el agrimensor Juan de Dios Gattorno del censo realizado en el año 1839.Fondo Agrimensura. Legajo 5. Archivo Histórico Provincial. Santa Clara. Villa Clara. Cuba. Original manuscrito.
Para entender la potencialidad con que nace la jurisdicción de Sagua La Grande en el año 1844 es necesario considerarlo desde la composición de las capitanías de partido que le dan origen: Rancho Veloz, Quemado de Guines, Sagua La Grande y Calabazar, todas con un enorme potencial azucarero en proceso de expansión, que al ser analizadas en la tabla general sobre la división territorial de la tierra, están entre las de menores proporciones; los de Rancho Veloz son los más bajos de todos, con solo un potrero y 11 sitios y estancias, lo que hace posible el arrollador paso de la producción azucarera en esa zona. El  55,5 % de los ingenios de la jurisdicción estaban concentrados en estos cuatro partidos, el resto dispersos y escasos y para el caso de la capitanía de Sagua La Grande el indicador es el más alto con el 27,7 %, donde mayor nivel de desarrollo se había alcanzado en la producción azucarera,  que es coincidente con los ingenios de primer orden que posee.
Los grandes tapujos entre Santa Clara y Sagua  La Grande al declararse esta como jurisdicción radicaba precisamente en la riqueza, pues contaría al surgir en 1844 con 41 ingenios de primer orden, el 45,5 %; escapándose un importante renglón de ingresos por concepto de impuestos o censos. Se le quedaba fuera al Ayuntamiento santaclareño el 78,8 % de los ingenios de primer orden, o sea los de mayores producciones, sin contar los de segundo orden.
Composición de la Jurisdicción de Sagua la Grande, año 1844

Capitanías de Partidos
Ing. de 1er orden
Ing. de 2do orden
Total
Rancho Veloz
9
-
9
Quemado de Guines
5
4
9
Sagua La Grande
25
-
25
Calabazar
2
5
7
Total
41
9
50


Hemos querido demostrar que allí donde la división de la tierra es mayor y tiene indicadores superiores, es escaso el auge azucarero; aún para el caso de la capitanía de partido de San Diego del Valle que cuenta con 10 ingenios, sólo dos están en la categoría de primer orden, el resto son  de muy baja producción  destinada el consumo interno, correspondiéndose con lo que tiene lugar para el resto de la jurisdicción. Lo que distingue-y es su atractivo-a este partido son  las ricas tierras que posee, la “joya agrícola” de la jurisdicción: 276 sitios y estancias, 160 vegas, 80 potreros, 2 ingenios de primer orden y 8 del segundo.
Las  principales capitanías de partido en las proporciones de división de la tierra que se exponen son aquellas donde  no se encuentran concentrados el mayor número de ingenios, la tabla que a continuación se expone así lo demuestra.
Principales partidos de acuerdo a la división establecida.
Capitanias de partidos
Hac. crianza
Potreros
Sitios/estancias
Vegas
Cafetales
Total
San Diego del Valle

82
279
160

521
Malezas
1
143
256
2

402
Quemado Hilario

95
228
42
1
366
Yabú

78
193
76

347
Seibado

78
266


344
Calabazar
3
85
186
39

313
Total
3
561
1 408
319
1
2 293

El partido del Calabazar ocupa en la tabla el sexto lugar por la cantidad de ingenios, con solo dos ubicados en la categoría de primer orden, partido que ocupará un mayor protagonismo en el ámbito azucarero hacia las posteriores décadas, al formar parte de la jurisdicción de Sagua la Grande. 
No obstante esta estructura sufrirá una gran transformación cuando en el año 1841, la jurisdicción de Santa Clara asume una nueva división en 22 partidos: Ejidos, Esperanza, San Juan, Las Nuevas, Malezas, Báez, Pelo Malo, Calabazal, San Diego, Sagua la Grande, Santo Domingo, Álvarez, Seibabo, Manicaragua la Vieja, Manicaragua La Moza, Rancho Veloz, Amaro, Quemado Hilario, Potrerillo, Yabú,, Quemado de Guines y San Lázaro del Embarcadero.
El otro gran obstáculo en el proceso que hemos tratado de esclarecer sobre la propiedad territorial y las trabas que representó para el expansionismo azucarero está sujeto a la hacienda ganadera. Aún con los defectos que presentan los censos sobre la crianza de ganado mayor y menor, sobre todo en lo referido a cifras, tanto en el orden de la extensión de la hacienda como por la cantidad de cabezas de ganado-obstáculos con los cuales tenemos que lidiar-podemos exponer una situación aproximada.
Haciendas de crianza, potreros e ingenios.
Capitanias de partidos
Hac. crianza
Potreros
Ingenios
Béz
6
30
2
Manicaragua la Vieja
6
3
4
Alvarez
5
20
-
Calabazar
3
85
7
San Lázaro del Granadillo
3
22
-
Amaro
3
18
9
Malezas
1
143
7
Total
30
321
28






En los partidos representados, sólo existen 8 ingenios de primer orden, el 8, 8 % del total, el resto del segundo, que como ya hemos acotado tienen por finalidad producir fundamentalmente para el consumo interno. Por lo general y a  excepción de Malezas, los partidos están ubicados hacia la periferia de la jurisdicción.
Potreros. Principales partidos.

Capitanias de partidos
Hac. crianza
Potreros
Malezas
1
143
Quemado Hilario

95
Calabazar
3
85
San Diego del Valle

82
Seibabo

78
Yabú

78
Total
4
561






Esta tabla nos presenta los principales partidos en cuanto a la distribución de potreros, que al no poder determinar su productividad, no permite conocer el alcance en cuanto a su importancia y los valores que representa, así como su extensión. En ello ha incidido además el desacertado criterio de no incluir el potrero como una unidad económica en sí mismo, pues como ya hemos demostrado en otros trabajos expuestos, en documentos de compraventa de ese período podía combinarse la cría de ganado mayor y menor, aves de corral, y porciones de siembra para la subsistencia y la mantención de la fuerza laboral, que tanto libre como esclava era utilizada, con vivienda incluida. Sin lugar a dudas a excepción de la zona noreste de la jurisdicción, donde están concentrados los partidos con altos niveles de producción azucarera, el resto es eminentemente agrícola y ganadero.
La siguiente tabla nos muestra hacia donde se extiende la pequeña y mediana propiedad y la diversidad en cuanto a la producción agrícola.
Concentración de la producción agrícola

Capitanias de partidos
Sitios/estancias
Vegas
Cafetales
Total
Seibado
266


266
Quemado Hilario
228
42
1
271
San Diego del Valle
279
160

439
Amaro
266

1
267
Malezas
256
2

258
Pelo Malo
203
16

219
Totales
1 498
220
2
1 720










A excepción de los partidos de San Diego del Valle y Amaro, el resto se concentra hacia el centro de la jurisdicción, siendo la Villa de Santa Clara el principal mercado receptor. No obstante como se prueba en los anuarios de La Sociedad Económica Amigos del País, en décadas posteriores las producciones agrícolas eran exportadas hacia otras jurisdicciones, incluida La Habana, como es caso de San Diego del Valle.
De tal modo la jurisdicción de Santa Clara presenta una diversidad agrícola y ganadera pujante que como se ha demostrado partió de una continua división de la tierra en medianas y pequeñas propiedades, que dada su dispersión imposibilita un proceso de concentración que de cabida a la plantación azucarera, con excepción de los partidos ubicados en la zona noreste.
Dos partidos logran una alta diversidad productiva, combinando la ganadería, agricultura y la producción azucarera: Calabazar y San Diego del Valle.
La propia división establecida posibilitó el auge azucarero en los partidos de: Rancho Veloz, Quemado de Guines, Sagua La Grande y el Calabazar, que a la postre convertiría esa zona, ubicada al noreste en una de las principales regiones azucareras de la Isla.



[1] Historia de Villa Clara desde las comunidades aborígenes hasta 1990(Versión completa, digital). Pág.140
[2] Idem, .Pág. 140

jueves, 18 de febrero de 2016

PREGUNTAS CON RESPUESTA

Varias son las interrogantes que algunos amigos han manifestado sobre las actuales realidades de Cuba a raiz de la implantación del nuevo modelo económico, sus posibilidades reales de aplicación en el entorno de relaciones con los Estados Unidos, y lo que aparece en la prensa-calumniosa-sobre la posibilidad real del surgimiento de una clase media acomodada, que con el decursaar del tiempo pueda transitar hacia la gran propiedad, lo que daría entonces por fallido el sistema socialista en Cuba, al estilo de la Unión Soviética y los países de la Europa Oriental.

Algunos, conocedores de la historia de Cuba, han ido un poco más alla al tratar el asunto en un contexo histórico anterio al año 1959, enjuiciando el papel de la burguesía cubana comprometida con los intereses norteameericano, opuesta a todo intento de cambio en el panorama cubano Las preocupaciones parecen estar relacionadas con los intereses de cubanos en esa nación y que fueran expropiados durante aquellos primeros años de revolución, que ahora ante la nueva situación podrían de alguna manera restituir sus propiedades y comenzar una nueva era de maridaje y compromisos como antaño.

De otra se exponen los reclamo o la necesidad de ser indemnizados por tales pérdidas.  Otros, los más avezados, ven una oportunidad de inversión que podrían dar ganancias dadas las facilidades que han sido otrorgadas a través de la Ley de Inversión Extranjera que el gobierno cubano impulsa como forma de atraer  financiamiento tras largos años de penuria y crísis para poder salir del estancamiento a que se ha visto sometida la Isla desde el año 1990.

De alguna manera debo fijar algunas posiciones, que ante todo son como el ABC. 

Cualquier modelo que se aplique tiene que partir de la propia iniciativa cubana, de la propia capacidad del cubano para responder a los incentivos, es decir partir del rendimiento, que no es otra cosa que la productividad, como única forma de poder acumular las rquiezas necesarias que den el necesario impulso económico, que con posterioridad pueda hacer sustentable el desarollo socio económico a largo plazo, por tanto no es, ni puede ser una fórmula que parta de las "mágicas" bondades del FMI o BM, por lo que está fuera de todo cálculo, un retorno al pasado si de un desarrollo real de la economía y de la sociedad se trata.

Más de cincuenta años de trasiegos, penurias, y algún que otro momento de respiro han creado, entiéndase o no fuera de Cuba, una cultura de resistencia, que no es originaria de este proceso, sino que tiene raíces históricas, que parten y forman una ligazón indisoluble con el proceso de formación nacional, consolidado con creces después del año 1959, cuyo valores más tangibles se expresan a través de la unidad, solidaridad y el sacrificio cotidiano del cubano por la supervivencia.

En el orden teórico nos exponemos a transitar realidades diferentes a otras naciones(peculiaridades), que solo tienen que ser resuelta por el ingenio de los cubanos, sin fórmulas allende a los mares que nos rodean; en una sociedad de tránsito nos exponemos a  las intermibables incrucijadas, no siempre agradables para hallar el camino correcto, propio, a la vez que entroncado al sistema universal, entiendo por ello el de la creación, el de la individualidad, Y la diferencia.

martes, 16 de febrero de 2016

Declaración Conjunta del Papa Francisco y del Patriarca Kirill

1. Por la voluntad de Dios Padre, de quien procede todo don, en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, con la ayuda del Espíritu Santo Consolador, nosotros, Fran­cisco, Pa­pa y Obispo de Roma, y Kirill, Patriarca de Moscú y Toda Rusia, nos reunimos hoy en La Habana. Damos gracias a Dios, glorificado en la Santísima Trinidad, por este encuentro, el primero en la historia.
Con alegría, nos reunimos como hermanos en la fe cristiana que se encontraron para “hablar… personalmente” (2 Juan, 12), de corazón a corazón, y discutir las relaciones mutuas entre las Iglesias, los problemas palpitantes de nuestro rebaño y las perspectivas del desarrollo de la civilización humana.
2. Nuestro encuentro fraterno se llevó a cabo en Cuba, en la encrucijada entre el Norte y el Sur, el Este y el Oeste. Desde es­ta isla, un símbolo de esperanza del Nuevo Mundo y de los dramáticos acontecimientos de la historia del siglo XX, dirigimos nuestras palabras a todas las naciones de América Latina y de otros continentes.
Nos alegra el hecho de que hoy en día aquí la fe cristiana evoluciona dinámicamente. El potencial religioso de gran al­cance en América Latina, sus tradiciones cristianas multiseculares, manifestadas en la experiencia personal de millones de personas, son clave para un gran futuro de esta región.
3. Al reunirnos a distancia de las antiguas disputas del Viejo Mundo, sentimos muy fuertemente la necesidad de colaboración entre los católicos y los ortodoxos, que deben estar siempre preparados para responder a cualquiera que les pida razón de la esperanza (1 Pedro 3, 15).
4. Damos gracias a Dios por los dones que hemos recibido a través de la venida al mundo de su Hijo Unigénito. Com­par­timos la Tradición espiritual común del primer milenio del cristianismo. Los testigos de esta Tradición son la Santísima Ma­dre de Dios, la Virgen María, y los santos a quienes veneramos. Entre ellos están innumerables mártires que mostraron su fidelidad a Cristo y se convirtieron en “la semilla de cristianos”.
5. A pesar de tener la Tradición común de diez primeros siglos, los católicos y los ortodoxos, durante casi mil años, están privados de comunicación en la Euca­ris­tía. Per­ma­necimos divididos dado a las he­ridas causadas por los conflictos del pasado lejano y reciente, por las diferencias heredadas de nuestros antepasados, en la comprensión y la explicación de nuestra fe en Dios, un ser único que existe como tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Lamentamos la pérdida de la unidad, que era una consecuencia de la debilidad y la pecaminosidad humana, que se produjo a despecho de la oración del Primer Sacerdote, Cristo Salvador: “Te pido que todos ellos estén unidos; que como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.” (Juan 17, 21)
6. Conscientes de muchos obstáculos que hay que superar, esperamos que nuestro encuentro contribuya a la obtención de la unidad mandada por Dios, por la que Cristo había rezado. Que nuestro encuentro inspire a los cristianos de todo el mundo para invocar con el nuevo fervor al Señor, orando sobre la plena unidad de todos sus discípulos. Que ésta, en el mundo que espera de nosotros no sólo palabras, sino acciones, sea un signo de esperanza para todas las personas de buena voluntad.
7. Teniendo firmeza en hacer todo lo necesario para superar las diferencias históricas heredadas por nosotros, queremos reunir nuestros esfuerzos a fin de dar testimonio del Evangelio de Cristo y del patrimonio común de la Iglesia del primer milenio, respondiendo conjuntamente a los desafíos del mundo moderno. Los ortodoxos y los católicos deben aprender a llevar el testimonio común de la verdad en aquellas áreas, en las que es posible y necesario. La civilización humana ha entrado en un período de cambios epocales. La conciencia cristiana y la responsabilidad pastoral no nos permiten que permanezcamos indiferentes ante los de-safíos que requieren una respuesta conjunta.
8. Nuestra atención está dirigida principalmente hacia aquellas regiones del mundo donde los cristianos están sometidos a persecución. En muchos países de Oriente Me­dio y África del Norte, se exterminan familias completas de nuestros hermanos y hermanas en Cristo, pueblos y ciudades enteros habitados por ellos. Sus templos están so­metidos a la destrucción bárbara y a los sa­queos, los santuarios —a la profanación, los monumentos— a la de­molición. En Siria, Irak y otros países de Oriente Medio observamos con dolor el éxodo masivo de cristianos de la tierra donde nuestra fe comenzó a extenderse, y donde ellos vivían a partir de los tiempos apostólicos, junto con otras comunidades religiosas.
9. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional a tomar medidas inmediatas para evitar un mayor desplazamiento de los cristianos de Oriente Medio. Le­van­tando nuestras voces en defensa de los cristianos perseguidos, también solidarizamos con sufrimientos de seguidores de otras tradiciones religiosas, que se han convertido en víctimas de la guerra civil, el caos y la violencia terrorista.
10. En Siria e Irak esta violencia ha cobrado miles de vidas, dejando sin hogares y medios de vida a unos millones de personas. Ha­cemos un llamamiento a la comunidad internacional a unirse para poner fin a la violencia y al terrorismo y al mismo tiempo, a través del diálogo, a contribuir a la pronta obtención de la paz civil. Se requiere una ayuda humanitaria de gran escala para el pueblo que su­fre, y para muchos refugiados en los países vecinos.
Solicitamos a todos los que pueden, influir en el destino de todos los secuestrados, incluyendo a los Metropolitas de Ale­po, Pablo y Juan Ibrahim, capturados en abril de 2013, para hacer todo lo necesario a fin de su pronta liberación.
11. Enviamos oraciones a Cristo, Salvador del mundo, sobre el establecimiento en suelo de Oriente Medio de la paz, que es producto de la justicia (Isaías 32, 17), sobre el fortalecimiento de la convivencia fraterna entre diversos pueblos, Iglesias y religiones situadas en esta tierra, sobre el regreso de los refugiados a sus casas, sobre la curación de los heridos y el reposo de almas de las víctimas inocentes.
Dirigimos a todas las partes que puedan estar involucradas en los conflictos, un ferviente llamamiento para manifestar bue­na voluntad y llegar a la mesa de negociación. Al mismo tiempo, es necesario que la comunidad internacional haga todos los esfuerzos posibles para poner fin al terrorismo me­diante acciones comunes, conjuntas y sincronizadas. Hacemos un llamamiento a to­dos los países involucrados en la lucha contra el terrorismo, a las acciones responsables y prudentes. Ha­cemos un llamado a todos los cristianos y a todos los creyentes en Dios para rezar al Señor Creador y Providente que cuida el mundo, que guarde su creación de la destrucción y no permita una nueva guerra mundial. Para que la paz sea duradera y fiable, se requieren esfuerzos especiales destinados al regreso a los valores comunes, que nos unen, basados en el Evan­gelio de Nuestro Señor Jesucristo.
12. Admiramos la valentía de aquellos que entregan sus vidas por haber dado testimonio de la verdad del Evangelio, prefiriendo la muerte ante la abjuración de Cristo. Cree­mos que los mártires de nuestros tiempos, procedentes de diferentes Iglesias, pero unidos por un sufrimiento común, son la clave para la unidad de los cristianos. A vosotros, los que sufren por Cristo, dirige su palabra el Apóstol del Señor: “Queridos hermanos… alegraos de tener par­te en los sufrimientos de Cris­to, para que también os llenéis de alegría cuando su gloria se manifieste.” (1 Pedro 4, 12-13)
13. En esta época turbadora se necesita el diálogo interreligioso. Las diferencias en comprensión de las verdades religiosas no deben impedir que las personas de diversas religiones vivan en paz y armonía. En las circunstancias actuales, los líderes religiosos tienen una responsabilidad especial por la educación de su rebaño en el espíritu de respeto por las creencias de aquellos que pertenecen a otras tradiciones religiosas. Los intentos de justificar actos criminales por consignas religiosas son absolutamente inaceptables. Ningún crimen pue­de ser cometido en el nombre de Dios, “porque Dios es Dios de paz y no de confusión.” (1 Corintios 14, 33)
14. Atestiguando el alto valor de la libertad religiosa, damos gracias a Dios por el renacimiento sin precedentes de la fe cristiana que ahora se lleva a cabo en Rusia y muchos países de Europa del Este, donde por décadas han gobernado regímenes ateos. Hoy en día, las cadenas del ateísmo militante cayeron, y en muchos lugares los cristianos son libres de profesar su fe. Durante un cuarto de siglo, aquí se erigieron decenas de miles de nuevos templos, se abrieron cientos de monasterios y es­cuelas teológicas. Las comunidades cristianas realizan amplias actividades caritativas y sociales, prestando diversa asistencia a los necesitados. Los ortodoxos y los católicos a menudo trabajan hombro con hombro. Ellos defienden la base espiritual común de la sociedad humana, dando testimonio de los valores evangélicos.
15. Al mismo tiempo, nos preocupa la situación que tiene lugar en tantos países, donde los cristianos enfrentan cada vez más la restricción de la libertad religiosa y del derecho a dar testimonio sobre sus creencias y a vivir de acuerdo con ellas. En particular, vemos que la transformación de algunos países en las sociedades secularizadas, ajenas de cualquier memoria de Dios y su verdad, implica una grave amenaza para la libertad religiosa. Estamos preocupados por la limitación de los derechos de los cristianos, por no hablar de la discriminación contra ellos, cuando algunas fuerzas políticas, guiadas por la ideología del secularismo que en numerosos casos se vuelve agresivo, tienden a empujarles a los márgenes de la vida pública.
16. El proceso de la integración europea, que comenzó después de siglos de conflictos sangrientos, fue acogido por muchas personas con esperanza, como prenda de paz y seguridad. Al mismo tiempo, advertimos en contra de aquella clase de integración que no respeta la identidad religiosa. Respetamos la contribución de otras religiones a nuestra civilización, pero estamos convencidos de que Europa debe mantener la fidelidad a sus raíces cristianas. Hacemos un llamamiento a los cristianos en Europa Occidental y Europa Oriental a unirse a fin de dar testimonio conjunto sobre Cristo y el Evangelio, para que Europa mantenga su alma formada por dos mil años de la tradición cristiana.
17. Nuestra atención está destinada a las personas que se encuentran en una situación desesperada, viven en la pobreza ex­trema en el momento en que la riqueza de la humanidad está creciendo. No podemos permanecer indiferentes al destino de millones de migrantes y refugiados que tocan a las puertas de los países ricos. El consumo incontrolado, típico para algunos estados más desarrollados, agota rápidamente los recursos de nuestro planeta. La creciente desigualdad en la distribución de bienes terrenales, aumenta el sentido de la injusticia del sistema de las relaciones internacionales que se está implantando.
18. Las Iglesias cristianas están llamadas a defender exigencias de la justicia, del respeto a las tradiciones nacionales y de la solidaridad efectiva con todos los que sufren. Nosotros, los cristianos, no debemos olvidar que “para avergonzar a los sabios, Dios ha escogido a los que el mundo tiene por tontos; y para avergonzar a los fuertes ha escogido a los que el mundo tiene por débiles. Dios ha escogido a la gente despreciada y sin importancia de este mundo, es decir, a los que no son nada, para anular a los que son algo. Así nadie podrá presumir delante de Dios.” (1 Corintios 1, 27-29)
19. La familia es el centro natural de la vida de un ser humano y de la sociedad. Es­tamos preocupados por la crisis de la familia en muchos países. Los ortodoxos y los católicos, compartiendo la misma visión de la familia, están llamados a testificar acerca de la familia como de un camino hacia la santidad, que se manifiesta en la fidelidad mutua de los cónyuges, su disponibilidad para dar a luz a los niños y formarles, en la solidaridad entre las generaciones y el respeto hacia los enfermizos.
20. La familia es fundada sobre el matrimonio que es un acto libre y fiel de amor entre un hombre y una mujer. El amor fortalece su unión, les enseña a aceptar uno a otros como a un don. El matrimonio es la escuela del amor y de la fidelidad. Lamentamos que otras formas de convivencia se equiparan ahora con esta unión, y la visión de la paternidad y la maternidad como de especial vocación del hombre y de la mujer en el matrimonio, santificada por la tradición bíblica, se expulsa de la conciencia pública.
21. Hacemos un llamamiento a todos para respetar el derecho inalienable a la vida. Unos millones de bebés están privados de la propia posibilidad de aparecer a la luz. La sangre de los niños no nacidos pide a gritos a Dios que haga justicia (Génesis 4, 10).
La divulgación de la así llamada eutanasia conduce al hecho de que los ancianos y enfermos comienzan a sentirse carga excesiva para su familia y la sociedad en conjunto.
Expresamos nuestra preocupación por el uso cada vez más extendido de las tecnologías biomédicas de reproducción, porque la manipulación de la vida humana es un ataque contra los fundamentos del ser de la persona creada a imagen de Dios. Consi­de­ramos que nuestro deber es hacer acordarse sobre la inmutabilidad de los principios morales cristianos, basados en el respeto por la dignidad de la persona que está destinada a la vida de acuerdo con el plan de su Creador.
22. Queremos hoy dirigir unas palabras especiales a la juventud cristiana. Vosotros, los jóvenes, no debéis esconder dinero en la tierra (Mateo 25, 25), sino usar todas las dotes dadas por Dios, para afirmar la verdad de Cristo en el mundo, realizar los mandamientos evangélicos del amor a Dios y al prójimo. No tengáis miedo de ir contra la corriente, defendiendo la verdad de Dios, con la que no siempre se ajustan las normas seculares modernas.
23. Dios os ama y espera de cada uno de vosotros que seáis sus discípulos y apóstoles. Sed la luz de este mundo, para que otros, viendo el bien que hacéis, alaben todos a vuestro Padre que está en el cielo (Mateo 5, 14-16). Educad a los niños en la fe cristiana para entregarles la perla preciosa de la fe (Mateo 13, 46) que recibisteis de vuestros padres y antepasados. No olvidéis que “Dios os ha comprado por un precio” (1 Corintios 6, 20), el precio de la muerte en la cruz de Dios Hombre, Jesucristo.
24. Los ortodoxos y los católicos están unidos no sólo por la Tradición común de la Iglesia del primer milenio, sino también por la misión de predicar el Evangelio de Cristo en el mundo contemporáneo. Esta misión requiere respeto mutuo entre los miembros de las comunidades cristianas, excluye cualquier forma del proselitismo.
No somos competidores, sino hermanos: debemos arrancar de este concepto ejecutando todas actividades relacionadas con nuestros lazos y contactos con el mundo exterior. Instamos a los católicos y a los ortodoxos de todo el mundo para aprender a vivir juntos en paz, amor y armonía unos con otros (Romanos 15, 5). Es inaceptable el uso de me­dios incorrectos para obligar a los fieles a pasar de una Iglesia a otra, dejando de lado su libertad religiosa y sus propias tradiciones. Es­tamos llamados a poner en práctica el mandamiento de San Pablo Apóstol y “anunciar el evangelio donde nunca antes se había oído hablar de Cristo, para no construir sobre cimientos puestos por otros” (Romanos 15, 20).
25. Esperamos que nuestro encuentro contribuya a la reconciliación donde hay tensiones entre los greco-católicos y los ortodoxos. Hoy en día es obvio que el método de “la unión” de los siglos pasados que implica la unidad de una comunidad con la otra a costa de la separación de su Iglesia, no es la manera de restaurar la unidad. Al mismo tiempo, las comunidades eclesiásticas que han aparecido como resultado de circunstancias históricas tienen derecho a existir y hacer todo lo necesario para satisfacer menesteres espirituales de sus fieles, buscando la paz con sus vecinos. Los ortodoxos y los greco-católicos necesitan la reconciliación y la búsqueda de formas de convivencia mutuamente aceptables.
26. Lamentamos el enfrentamiento en Ucrania que ya cobró muchas vidas, causó sufrimientos innumerables a los civiles, hun­dió la sociedad en una profunda crisis económica y humanitaria. Hacemos un llamamiento a todas las partes del conflicto a tener prudencia, mostrar la solidaridad social y trabajar activamente para el establecimiento de la paz. Instamos a nuestras Iglesias en Ucrania a trabajar para lograr la armonía social, abstenerse de participar en la confrontación y de apoyar el desarrollo del conflicto.
27. Esperamos que la división entre los creyentes ortodoxos en Ucrania sea vencida sobre la base de las normas canónicas existentes, que todos los cristianos ortodoxos de Ucrania vivan en paz y armonía, y que las comunidades católicas del país contribuyan a ello, para que nuestra hermandad cristiana sea aún más evidente.
28. En el mundo de hoy, multifacético y al mismo tiempo unido por el destino co­mún, los católicos y los ortodoxos están llamados a colaborar fraternamente para anunciar el Evangelio de la salvación, dar testimonio común de la dignidad moral y la auténtica libertad humana, “para que el mundo crea” (Juan 17,
21. Este mundo, en el que se están socavando rápidamente los fundamentos morales de la existencia humana, espera de nosotros el fuerte testimonio cristiano en todos los ámbitos de la vida personal y social. ¿Podremos en la época crucial dar testimonio conjunto del Es­píritu de la verdad? De esto depende, en gran medida, el futuro de la humanidad.
29. Que Jesucristo, Dios Hombre, Nues­tro Señor y Salvador, nos ayude en el anuncio valiente de la verdad de Dios y de la Buena Noticia de salvación. El Señor nos fortalece espiritualmente con su promesa infalible: “No tengáis miedo, pequeño rebaño, que el Padre, en su bondad, ha decidido daros el reino.” (Lucas 12, 32)
Cristo es una fuente de alegría y de esperanza. La fe en él transfigura la vida del ser humano, la llena de significado. Lo han vivido por su propia experiencia todos aquellos de los que se puede decir con las palabras de San Pedro Apóstol: “Antes, ni siquiera erais pueblo, pero ahora sois pueblo de Dios; antes Dios no os tenía compasión, pero ahora tiene compasión de vosotros.” (1 Pedro 2, 10)
30. Llenos de gratitud por el don de comprensión mutua que se manifestó en nuestra reunión, nos dirigimos con esperanza a la Santísima Madre de Dios, haciendo solicitud con las palabras de la antigua oración: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios”. Que la Santísima Virgen María con su amparo fortalezca la hermandad de todos que la veneran, para que ellos, en un momento determinado por Dios, se junten, en paz y concordia, en el único pueblo de Dios, ¡sea glorificado el nombre de la Trinidad Consustancial e Inseparable!
Francisco
Obispo de Roma,
Papa de la Iglesia Católica
Kirill
Patriarca de Moscú y de Toda Rusia
12 de febrero de 2016, La Habana, Cuba