jueves, 14 de mayo de 2015
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lunes, 27 de abril de 2015
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miércoles, 15 de abril de 2015
FUERA DE LA LISTA NEGRA
THE
WHITE HOUSE
Office
of the Press Secretary
For
Immediate Release April 14, 2015
CERTIFICATION
OF RESCISSION OF CUBA'S DESIGNATION AS
A
STATE SPONSOR OF TERRORISM
Pursuant
to the Constitution and the laws of the United States, and consistent with
section 6(j)(4)(B) of the Export Administration Act of 1979, Public Law 96-72,
as amended (50 U.S.C. App. 2405(j)), and as continued in effect by Executive
Order 13222 of August 17, 2001, I hereby certify, with respect to the
rescission of the determination of March 1, 1982, regarding Cuba that:
(i)
the Government of Cuba has not provided any support for international terrorism
during the preceding 6-month period; and
(ii)
the Government of Cuba has provided assurances that it will not support acts of
international terrorism in the future.
This
certification shall also satisfy the provisions of section 620A(c)(2) of the
Foreign Assistance Act of 1961, Public Law 87-195, as amended (22 U.S.C.
2371(c)), and section 40(f)(1)(B) of the Arms Export Control Act, Public Law
90-629, as amended (22 U.S.C.
2780(f)).
BARACK
OBAMA
THE
WHITE HOUSE,
April 14, 2015.
martes, 14 de abril de 2015
El fin del capitalismo, según Wallerstein
![]() |
| Immanuel Wallerstein |
por Gastón
Pardo
Mientras que la
círculos políticos mundiales discuten la manera cómo se debe administrar y
solucionar la crisis económica occidental, el sociólogo estadounidense Immanuel
Wallerstein diagnostica una crisis del sistema. Según él, el problema no es de
curar el capitalismo sino más bien de acompañarlo en su muerte al ataúd y de
favorecer el surgimiento de aquello que el geopolítico belga Philippe Grasset
llama una contra-cultura.
Russia Today (04.10.11)
entrevistó a Immanuel Wallerstein —sociólogo y seguidor de la escuela del
historiador Fernand Braudel—, quien en esa ocasión ha dictado la sentencia
final del capitalismo como sistema: su desintegración es irreversible, pues
está a la vista el final de su declive iniciado en la década de los años del
siglo pasado y cuya lenta agonía tomará entre veinte y cuarenta años más: El
capitalismo moderno alcanzó el fin de la cuerda. No puede sobrevivir como
sistema y por ello pasa por la etapa final de una crisis estructural de larga
duración. No es una crisis de corto plazo, sino un despliegue estructural de
grandes proporciones.
Primero
el centro de pensamiento estratégico belgaDedefensa.org y hoy el
analista político Alfredo Jalife en su columna bisemanal en el diario mexicano La
Jornada y en la Red Voltaire, analizan las ideas de
Wallerstein en la línea del pensamiento braudeliano, en cuya escuela el
entrevistador se inscribe, relativo a las transiciones entre los poderes
hegemónicos, que aborda su asociado recientemente fallecido Giovanni Arrighi en
su libro Caos y Gobernación en el Sistema Moderno Mundial (Minnesota
Press; 1999). Wallerstein considera que el mundo se encuentra en una fase de
transición a otro sistema y la verdadera batalla política que se escenifica
versa ya sobre el sistema que sustituirá al capitalismo.
Hace
mucho Wallerstein había anticipado correctamente el fin del modelo neoliberal,
pero nunca había atravesado nítidamente el Rubicón al dictar al capitalismo la
sentencia irrevocable de su final como sistema.
¿Dónde
queda, entonces, el axioma de que el capitalismo, por su carácter proteiforme,
es capaz de adaptarse a todas las crisis y circunstancias?, pregunta el maestro
Jalife.
A
lo largo de muchos años Jalife ha sostenido, contra todos los vientos y las
mareas, que no era un resfriado lo que ralentizaba el paso del capitalismo y ni
siquiera una crisis coyuntural; se trata de un cambio de paradigma que obliga a
reflexionar sobre el inalienable valor transcendental del ser humano por encima
de las peores contigencias adversas (guerras, mercados, especulación
desenfrenada, financierismo, economicismo, mercantilismo, consumismo,
hipermaterialismo, tecnología sin bioética, depredación ambiental,
desinformación oligopólica), lo cual ha puesto en evidencia, a la vez, la
crisis de la civilización de procedencia judía y griega, cuyos valores
espirituales sucumbieron en aras del neoliberalismo. El site Dedefensa. org
(05.10.11) opina que Wallerstein se ha olvidado de esos valores que son los
primeros que deberán restaurarse.
Son
los valores que han impregnado la idea de bien en el occidente judeo cristiano,
que aparece inmaculada en la teoría de las ideas modélicas de Platón en su Timeo,
luego retomadas por Goëthe en su Fausto, por Dostoyevsky en su El
jugador y porEl mercader de Venecia de Shakespeare.
Wallerstein
anhela el reemplazo del capitalismo por un mundo más democrático e igualitario
como nunca antes ha existido en la historia mundial, pero que es posible. La
opción contraria sería un sistema desigual, polarizante, explotador que no sea
capitalista necesariamente, pero dentro del cual pueda haber mecanismos de
control peores que los el capitalismo, como los puestos en marcha por la
psicopolítica o el comportamentalismo.
Ya
el historiador británico Eric Hobsbawm, señala otra vez Jalife, había
anticipado el retorno pendular del marxismo como opción, pues no hay mayor
claridad que la que ofrece el marxismo clásico, por boca de su fundador Marx,
cuando expresaba que el capitalismo lleva en su seno el germen de su propia
destrucción. Pero esa destrucción que es la que estamos viendo, es traducida
como depredadora de sí misma, sin que la vanguardia revolucionaria que el
propio Kart Marx anunció en suManifiesto del partido comunista haya
sido capaz de organizarse. Por eso nos adherimos a la noción del proceso autodestructivo
siguiendo las convulsiones que ya presenciamos del caos mayor, y cualquiera que
sea su duración autoeliminatoria, a nosotros nos toca poner a salvo los valores
de la cultura predecesora del neoliberalismo que Wallerstein se abstiene de
reivindicar.
Wallerstein
recurre a la bifurcación del sistema para explicar el fin del capitalismo y el
surgimiento de un nuevo sistema: sus raíces se encuentran en la imposibilidad
de continuar el principio básico del capitalismo que es la acumulación del
capital y que ha funcionado de alguna forma maravillosamente durante 500 años.
Ha sido un sistema extremadamente exitoso, pero que ha terminado por deshacerse
a sí mismo porque su clase dirigente y sus élites políticas son incapaces de
resolver el problema de incertidumbre en el que se han metido.
Cuando
se llega al cruce de caminos significa que en “algún punto, la cosa se cae y
entramos a una situación nueva y relativamente estable –se acaba la crisis y
nos encontramos dentro un nuevo sistema”, dice el entrevistado y ese dicho
lo recoge Jalife.
Alerta
que la transición aparentemente paralizada entre la muerte del capitalismo y el
nacimiento de un nuevo sistema comporta peligros considerables puesto que
coloca en evidencia a un sistema que se desploma con la ausencia de una
perspectiva de sustitución, aún a corto plazo.
En
la opinión de Jalife, esta situación es patéticamente palmaria en geopolítica:
los multipolares BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), pese a su
enorme potencialidad y el prestigio de su poder geoeconómico presente, sin
mencionar a su disuasión nuclear, se han visto disfuncionales e impotentes para
derribar el caduco orden unipolar de EU, que sigue propagando el caos
financierista.
Wallerstein recurre a
la dualidad griega entre determinismo y libre albedrío
Cuando el sistema es
relativamente estable, está relativamente determinado como sistema en el que
existe un relativamente limitado libre juego. Pero cuando el sistema es
inestable y entra en crisis estructural, irrumpe el libre albedrío y los actos
individuales importan realmente de una manera que no lo habían sido en medio
milenio, lo cual es extremadamente peligroso ya que todo es impredecible a un
plazo mayor que el corto, como lo expresa la ciencia de la incertidumbre. Esto
desemboca en la parálisis, patente en la economía cuando los inversores han
cesado de confiar en el marcado para reinvertir sus excedentes monetarios.
Siguiendo
a Jalife, la economía, hoy devorada por los monstruos financieristas, se ha
paralizado porque desembocó en una aporía –es decir, una irresoluble paradoja
de impasse mental–, para no decir que sucumbió a la demencia absoluta cuando la
bancocracia europea (en realidad, el financierismo transatlántico) exige a la
Grecia de la OTAN optar por el suicidio físico para ser salvados
financieramente.
Los
griegos modernos, candidatos a la distanasia (que es la peor de las muertes:
término que usaba Jalife en las clases que solía impartir de bioética,
asignatura que importó de Estados Unidos a México y que vulgares plagiarios
pretenden expropiar), representan simbólicamente al 99 por ciento de la
humanidad que desea exterminar al uno por ciento de la plutocracia global, como
ha sido disecado por los indignados de Wall Street, que se han sumado a la corriente
planetaria de liberación ciudadana.
Pero
no es tan grave: en una coyuntura de sequía de pensamiento, desde la política
hasta la filosofía, debido a la descerebración a la que incurrió
deliberadamente la desregulada globalización financierista, urge rescatar a los
pocos pensadores que sobrevivieron el naufragio mental del infectado intelecto
occidental excesivamente bursatilizado, mucho peor en sus alcances culturales
que el doble cataclismo del financierismo y el economicismo.
Wallerstein sentencia el
fin del capitalismo y el inicio de la gran incertidumbre
A propósito de la crisis
del capitalismo: según Wallerstein es la crisis final, y la batalla en marcha
no es sobre el destino del capitalismo en sí, sino de lo que va a
reemplazarlo…“El capitalismo moderno ha llegado al final de su camino. No es
capaz de sobrevivir como sistema,” Wallerstein y agrega: “Lo que estamos
viendo es la crisis estructural del sistema. Una crisis estructural que comenzó
en la década de los setentas del siglo XX y que mantendrá sus nefastos
estertores por diez, veinte o cuarenta años. No es una crisis a resolver en el
curso de un año o un momento. Se trata, pues, de la mayor crisis de la
historia. Estamos en la transición a un sistema nuevo y la lucha política real
que se ha desatado en el mundo con el repudio de la gente, no plantean el nuevo
curso del capitalismo, sino sobre el sistema que habrá de reemplazarle”.
En
la medida que, para Wallerstein, el capitalismo está en vía de extinción y en
tanto que la batalla que hoy se libra es para preparar el modelo económico de
reemplazo, la cuestión es la vía a seguir para sustitur eficazmente al
capitalismo. “Estaríamos cerca de un mundo relativamente más democrático e
igualitario – esta es una perspectiva” aseveró y luego dijo: “Jamás
estuvimos en una situación similar en la historia mundial, pero es posible. La
otra perspectiva mantener el sistema de explotación, que es inequitativo,
desigualitario porque polariza la desigualdad. El nuevo sistema podría no ser
el capitalismo. Capitalismo es eso que vemos caer. Pero hay asimismo
alternativas peores que dentro del capitalismo”.
La crítica de Philippe Grasset (Dedefensa. org)
Wallerstein hace una
descripción técnica, económica de la manera en que el cambio podría
implantarse, entre le capitalisma en vías a un nuevo sistema. Se trata de un
proceso que el entrevistado denomina “bifurcación”. “Es lo que
técnicamente se ha llamado una bifurcación de un sistema”, dijo. “Sus
raíces están en muchos aspectos separadas de la continuación de los principios
básicos del capitalismo, que es concebido como acumulación de capital. Este es
el punto central del sistema. Un sistema que ha trabajado maravillosamente en
ciertas etapas en el medio milenio que lleva de existencia. Ha sido un sistema
exitoso, pero ha dejado de funcionar como ocurre con todo sistema”. “Lo
que ocurre en una bifurcación es que en algún punto del crucero, el sistema
queda anclado en una nueva situación estable – la crisis ha terminado; estamos
en el nuevo sistema”.
En
suma, Wallerstrein describe los peligros, que en su opinión son considerables,
del proceso de cambio, lo que implica por una parte la inhumación del
capitalismo y, por otra parte, el nacimiento y la instalación de un nuevo
sistema. La situación contiene riesgos porque es inevitable un período de
parálisis entre el sistema que desaparece y el nuevo La presión sistémica
ejercida por el sistema económico y político ha llevado a la fragmentación de
sus diferentes opciones y concepciones; y en tanto que el hundimiento del atlantismo
abre el camino a la verdad de la situación, es decir, a un sistema general del
que nadie escapa, y que está a punto del hundimiento, engendrando a su paso una
diversidad de reacciones críticas ciertas. De alguna manera, el enemigo
principal ha cambiado: Entre 2001-2007 se trató del sistema anglosajón y su
concepción del capitalismo ahora le toca al sistema general mismo, o lo que
denominan los belgas la “Contra-Civilización”. Una cadena de ideas
inevitables que no son subrayadas por el entrevistado. Por ello los estrategas
belgas proponen que seamos mayormente críticos de Wallerstein.
martes, 31 de marzo de 2015
La historia: un fin envenenado
El fin de la historia pronosticado después del derribo
del muro de Berlín y la estrepitosa caída de la Unión Soviética deslumbró a no
poco “afamados” estudiosos en el prolifero campo de las ciencias sociales, atraídos
más por la fuerza occidental que por las propias encrucijadas del desarrollo social,
cayeron en el oscuro callejón de la seudo ciencia al negar el propio desarrollo,
para ellos la historia vino a ser el fin, al igual que para los físicos cuando
no vieron otra salida a la materia que no fuera la desaparición, en resumen,
una dialéctica perdida por las mezquinas ideas de la supervivencia del sistema
capitalista; así cayeron tras el paso del tiempo los “paladines” de los nuevos
ensayos sobre la historia al contrastar la realidad con sus nuevas teorías diseñadas. Más la
propuesta tiene antecedentes; la
revisión de la historia ha estado en los lastres académicos de no pocas
universidades; respondiendo a obediencia de mezquinas políticas que tienen por
finalidad hacer un estilo global de cultura, que no es otro que el de romper
las barreras de la nacionalidad, nación, soberanía e independencia.
Que se pretenda revisar las historia de la II Guerra
Mundial no es nada nuevo, desde finalizada esa contienda, todos los medios
occidentales minimizaron el papel jugado por el
Ejército Rojo; se exaltó hasta el infinito a los Ejércitos aliados; al
primero se le estigmatizó por crear dictaduras en aquellos pueblos que liberaba
a su paso, de implantar por la fuerza el socialismo en los países que después fueron llamados Europa Oriental,
como difamación por haber “pactado” con la Unión Soviética y permanecer bajo su
órbita; a partir de entonces vio la luz Radio Europa Libre, que no fue otra cosa
que un medio subvencionado por las agencias de inteligencia para la propaganda
de desinformación que se dirigía hacia aquellos países, entre cuyos objetivos
esenciales estaba el desacreditar la historia
en la misma medida que exaltaba los “valores” de una vida occidental
desarrollada.
Que varios líderes europeos no reconozcan hoy esa
historia no quiere decir que la historia se haya desvirtuado, en su esencia no
se puede cambiar lo que fue por lo que nunca ocurrió, pues al hacerlo, no es enjuiciamiento
crítico, es ante todo revisionismo con fines bien delimitados. Para Wayne Madsen los “Estados Unidos pretende así alcanzar
2 objetivos: destruir la zona de influencia de Rusia y acabar a la vez con
la identidad rusa”.
Según Madsen “Los grupos que gravitan alrededor de
aquellos emigrados a Estados Unidos, como la Fundación Heritage , el
American Enterprise Institute (AEI) y la Brookings Institution ,
así como Human Rights Watch, fundada por George Soros, trabajan
a favor de que se reescriba la historia de la Segunda Guerra
Mundial. Al parecer, muchos de esos grupos neoconservadores e
históricamente revisionistas preferirían que, en vez de reconocer
la victoria de la Unión Soviética sobre el fascismo, se conmemorasen
con tristeza las derrotas de los regímenes títeres de los nazis en los países
bálticos, así como en Ucrania, Bielorrusia y Moldavia”.
Esos fines no son exclusivos a un país como lo es hoy Rusia,
tales propósitos han formado parte de la política; lejos de estos escenarios
las pretensiones coinciden, allí donde por diversas causas no se concuerde con
las aspiraciones de “democracia" al estilo made in USA chocará con las
barreras políticas que enfrentarán de forma encubierta o no.
Para Cuba haber hecho una revolución fue una “demonización”
que paga cada día, cada hora y cada minuto; desinformación, guerra psicológica,
revisionismo, guerra encubierta, guerra abierta, han formado parte desde sus
inicios. La versión de Radio Europa Libre o Libertad, lo es la TV Martí u otras
tantas emisoras que fueron puesta al servicio de una política sutil de enfrentamiento,
como el papel jugado por la Voz de Las Américas y otras tantas de medio pelo de
lenguaje rabioso, tendencioso y guerreristas, pero a la sombra del país que
define y defiende los intereses de la “democracia” al antojo de hacerlo global.
Para el abogado de la Fundación
Cubano Americana, Antonio Zamora, quien además ocupa asiento en la Facultad de
Leyes de la Florida, nada defensor del proceso revolucionario en Cuba, expresó
recientemente que a partir de sus viajes a Cuba en la década de 1990” fue
cambiado definitivamente la imagen que poseía de su país natal”. Esa visión impregnada
no es exclusiva a Zamora, ha sido la que los medios han dado y siguen dando de
Cuba al mundo a través de sus medios potencialmente influyente a nivel global.
Otro tanto ocurre en los
medios académicos en torno a la revisión de la Historia de Cuba, una pretendida
“historia” republicana entre 1902-1958 desvirtúa el proceso revolucionario
cubano durante esos años, con una proclividad a desconocer el papel de la
generación del centenario; exaltando la imagen del dictador Fulgencio Batista.
Así como no se reconoce el 9 de mayo para el pueblo ruso, tampoco se reconoce
el 1 de enero para el pueblo cubano.
El 24 de febrero de 2015, en ocasión del reinicio de la
contienda liberadora en el año 1895, Eusebio leal expresó:
“Y como decía hace unas horas un juicioso historiador: la
historia de nuestras luchas todavía, a pesar de todo lo que está escrito, está
por escribirse. Faltan muchas biografías, muchos heroísmos, muchos
silencios, muchas lágrimas que nadie enjugó que deben ser cantadas por los
poetas, como pedía José Martí a José Joaquín Palma, cuando le decía a su
ilustre amigo, biógrafo de Céspedes, bayamés de cuna: “Lloren los
trovadores republicanos sobre la cuna apuntalada de sus repúblicas de gérmenes
podridos; lloren los bardos de los pueblos viejos sobre los cetros
despedazados, los monumentos derruidos, la perdida virtud, el desaliento
aterrador: el delito de haber sabido ser esclavo, se paga siéndolo mucho tiempo
todavía.”
Tal es
la disyuntiva, pues antes esos intentos no queda otra que la búsqueda de las raíces,
de la identidad propia, de los valores que solo hacen posible la nación, la
soberanía y la independencia; tal es el propósito ante una historia envenenada.
Documentos
consultados
Intervención de Eusebio Leal el 24
de febrero del 2015. Tomado de Cubadebate.
El intento de los neoconservadores
estadounidenses de revisar la historia de la Segunda Guerra Mundial. Wayne
Madsen. Tomado de la Red Voltaire.
Ex
abogado de la Fundación Nacional Cubano Americana rememora anécdotas sobre Cuba.
Tomado de Cubadebate.
lunes, 23 de febrero de 2015
Falla el putsch de Obama en Venezuela
Estados Unidos, Alemania,
Canadá, Israel y el Reino Unido participantes en la
«Operación Jericó»
por Thierry Meyssan
Una
vez más, la administración Obama trata de cambiar por la fuerza un régimen que
se resiste a sus designios. El 12 de febrero de 2015, un avión
propiedad de Academi (ex Blackwater) disfrazado con las insignias de
las fuerzas armadas de Venezuela debía bombardear el palacio presidencial
de Caracas para eliminar físicamente al presidente Nicolás Maduro. Los
conspiradores tenían previsto poner en el poder a la ex diputada María
Corina Machado y hacerla aclamar de inmediato por varios ex presidentes
latinoamericanos.
El presidente Obama había emitido un claro aviso.
Lo puso por escrito en su nueva doctrina de defensa (National
Security Strategy): «Estamos del lado de los ciudadanos cuyo pleno
ejercicio de la democracia está en peligro, como los venezolanos». Siendo
Venezuela, desde la adopción de la Constitución de 1999, uno de los
Estados más democráticos del mundo, esa frase presagiaba lo peor
en materia de intentos destinados a impedir su marcha por el camino de la
independencia y la redistribución de la riqueza nacional.
Era el 6 de febrero de 2015. Washington terminaba de planificar el
derrocamiento de las instituciones democráticas de Venezuela. El golpe de
Estado estaba planificado para el 12 de febrero.
La «Operación Jericó» contaba con la supervisión del Consejo de
Seguridad Nacional (NSC), bajo la responsabilidad de Ricardo Zúñiga. Este «diplomático»
es el nieto de otro Ricardo Zúñiga, el presidente del Partido Nacional de
Honduras que organizó los golpes militares de 1963 y de 1972 a favor
del general López Arellano. El Ricardo Zúñiga que ahora trabaja en la
Casa Blanca dirigió desde 2009 hasta 2011 la estación de la CIA en
La Habana, donde reclutó agentes y los financió para fabricar una
oposición contra Fidel Castro a la vez que negociaba la reanudación de las
relaciones diplomáticas con Cuba, finalmente anunciada en 2014.
Como siempre en ese tipo de operaciones, Washington se esfuerza por
no parecer implicado en los acontecimientos que sin embargo dirige.
La CIA organiza y dirige a los golpistas a través de organizaciones
supuestamente no gubernamentales: la NED (National Endowment for
Democracy) y sus dos tentáculos de derecha, el International
Republican Institute (IRI) y de izquierda, el National Democratic
Institute (NDI); la Freedom House y el International
Center for Non-Profit Law.
Además, Estados Unidos siempre recurre a sus aliados utilizándolos como
contratistas en ciertos aspectos del putsch. Esta vez participaron
al menos Alemania –a cargo de la protección de los ciudadanos de
los países de la OTAN durante el golpe–, Canadá –a cargo del control del
aeropuerto internacional civil de Caracas–, Israel –encargado de garantizar los
asesinatos de varias personalidades chavistas– y el Reino Unido –a cargo
de la propaganda de los golpistas. Finalmente, también moviliza sus redes
políticas para que reconozcan a los golpistas: en Washington,
el senador Marco Rubio; en Chile, el ex presidente Sebastián
Piñera; en Colombia, los ex presidentes Álvaro Uribe Vélez y Andrés
Pastrana; en México, los ex presidentes Felipe Calderón y Vicente
Fox; en España, el ex presidente del gobierno José María Aznar.
Para justificar el putsch, la Casa Blanca había estimulado grandes empresas
venezolanas a retener en sus almacenes enormes cantidades de productos de
primera necesidad. La no distribución de esos productos tenía como
objetivo provocar grandes colas ante los comercios y el estallido de motines
estimulados por la acción de provocadores infiltrados entre
los consumidores descontentos. La maniobra fracasó ya que,
a pesar de la escasez artificialmente provocada durante enero y febrero y
de las colas ante las tiendas, los venezolanos nunca llegaron a
atacar los comercios.
Para reforzar el sabotaje económico, el presidente Obama había firmado, el
18 de diciembre de 2014, una ley que impone sanciones contra Venezuela y contra
varios de sus dirigentes. Oficialmente, Washington decía querer sancionar a las
personalidades responsables de la represión contra manifestaciones
estudiantiles. En realidad, desde el inicio del año, Washington estaba
pagando un salario -4 veces superior al ingreso medio de los
venezolanos– a los miembros de pandillas que se dedicaban a agredir a las
fuerzas del orden. Estos falsos estudiantes asesinaron a 43 personas
en varios meses y sembraban el terror en las calles de Caracas.
La acción militar estaba bajo la supervisión del general Thomas W. Geary,
desde la sede del SouthCom en Miami, y de Rebecca Chavez, desde el
Pentágono. Como subcontratista de la parte militar del golpe aparecen el
ejército privado Academi (ex Blackwater); una firma actualmente
administrada por el almirante Bobby R. Inman (ex jefe de la NSA) y
John Ashcroft (ex secretario de Justicia de la administración Bush).
Según esa parte del plan, un avión militar Super Tucano,
matrícula N314TG, comprado por Academi en Virginia, en 2008, para asesinar
a Raúl Reyes, número 2 de las FARC colombianas, avión falsamente
identificado con las insignias de las fuerzas armadas de Venezuela, debía
bombardear el palacio presidencial de Miraflores y otros objetivos entre los
que se encontraban la sede del ministerio de Defensa, la dirección de
Inteligencia y la sede de TeleSur, el canal de televisión multinacional creado
por el ALBA. El avión se hallaba en Colombia, el cuartel general de
los putchistas había sido instalado en la embajada de Estados Unidos en
Bogotá –la capital colombiana– con la participación del embajador
estadounidense Kevin Whitaker y de su segundo, Benjamin Ziff.
Varios oficiales superiores, activos y retirados, habían grabado de
antemano un mensaje a la Nación anunciando que habían tomado el poder para
restaurar el orden en el país. También estaba previsto que suscribirían el plan
de transición, publicado en la mañana del 12 de febrero de 2015 en el diario El Nacional
y redactado por el Departamento de Estado estadounidense. El plan incluía
la formación de uMaría Corina Machado fue presidenta de Súmate, la asociación
que organizó y perdió el referéndum revocatorio contra el presidente
Hugo Chávez Frías, en 2004, utilizando para ello –ya en aquel momento– los
fondos de la NED (National Endowment for Democracy) y los servicios del
publicista francés Jacques Seguela. A pesar de aquella derrota, María
Corina Machado fue recibida con honores por el presidente George W. Bush en el
Buró Oval de la Casa Blanca el 21 de marzo de 2005. Después de ser electa
en 2011 como representante del Estado de Miranda, el 21 de marzo de 2014
María Corina Machado se presentó ante la Organización de Estados
Americanos (OEA) como jefa de la delegación de Panamá a ese foro continental
y fue inmediatamente destituida de su cargo de diputada por haber
violado así los artículos 149 y 191 de la Constitución de Venezuela.
Para facilitar la coordinación del putsch, María Corina Machado organizó en
Caracas, el 26 de enero, un coloquio denominado «Poder ciudadano y
Democracia hoy», en el que participaron la mayoría de las personalidades
venezolanas y extranjeras vinculadas a la intentona golpista.
n nuevo gobierno, encabezado por la ex diputada
María Corina Machado.
¡Mala suerte! La Inteligencia Militar venezolana estaba vigilando a las
personalidades sospechosas de haber fomentado un complot anterior para asesinar
al presidente Maduro. En mayo de 2014, el fiscal de Caracas había acusado
a María Corina Machado, el gobernador Henrique Salas Romer, el
ex diplomático Diego Arria, el abogado Gustavo Tarre Birceño,
el banquero Eligio Cedeño y el hombre de negocios Pedro M. Burelli, quienes
negaron haber escrito sus propios e-mails afirmando que habían sido
falsificados por la Inteligencia Militar. Por supuesto, todos eran
cómplices.
Al seguir la pista de estos conspiradores, la Inteligencia Militar
descubrió la «Operación Jericó». En la noche del 11 de febrero, los
principales líderes de la conspiración y un agente del Mosad israelí fueron
arrestados y se reforzó la protección aérea de la capital venezolana. Otros
implicados fueron arrestados el 12 de febrero. El día 20, las confesiones de
los arrestados permitieron la detención de otro cómplice:
el alcalde de Caracas, Antonio Ledezma.
El presidente Nicolás Maduro compareció de inmediato en televisión
denunciando a los conspiradores. Mientras tanto, en Washington, la
portavoz del Departamento de Estado hacía reír a los periodistas que recordaban
el golpe de Estado organizado por Obama en 2009 en Honduras o más
recientemente, en enero de 2015, en la intentona golpista de Macedonia,
al declarar: «Esas acusaciones, como todas las anteriores, son
ridículas. Es una política de hace tiempo, Estados Unidos no apoya
las transiciones políticas por medios no constitucionales.
Las transiciones políticas deben ser democráticas, constitucionales,
pacíficas y legales. Hemos visto varias veces que el gobierno venezolano
trata de desviar la atención de sus propias acciones acusando a
Estados Unidos u otros miembros de la comunidad internacional por los
acontecimientos en el interior de Venezuela. Esos esfuerzos reflejan falta de
seriedad de parte del gobierno de Venezuela al enfrentar la grave
situación que está confrontando.»
Para los venezolanos, este golpe de Estado abortado plantea un grave
dilema: ¿Cómo mantener la democracia cuando los principales
líderes de la oposición están en la cárcel por haber preparado crímenes
en contra de la democracia?
Para quienes aún creen, erróneamente, que Estados Unidos
ha cambiado, que ese país ha dejado de ser una potencia imperialista
y que ahora defiende la democracia en el mundo, la «Operación Jericó»
es un obligado tema de reflexión.
Estados Unidos contra Venezuela
En
2002, Estados Unidos organizó un golpe de Estado contra el presidente
democráticamente electo Hugo Chávez Frías [1] y
posteriormente asesinó al juez venezolano a cargo de la investigación,
Danilo Anderson [2].
En
2007, Estados Unidos intentó un cambio de régimen organizando en Venezuela una
«revolución de color» con la participación de grupos trotskistas [3].
En
2014, Estados Unidos pareció renunciar a su objetivo y respaldó grupos
anarquistas que realizaron innumerables actos vandálicos
para desestabilizar Venezuela, lo que los venezolanos llaman la Guarimba [4].
![]() |
|
El presidente Obama con su
consejero para Latinoamérica, Ricardo Zúñiga. Al fondo,
la consejera de Seguridad Nacional, Susan Rice.
|
![]() |
|
El ex número 2 de la ISAF
en Afganistán, general Thomas W. Geary, actualmente al mando de
la inteligencia del SouthCom
|
![]() |
|
El golpe de Estado pondría en el
poder a María Corina Machado. El 26 de enero de 2015, la ex diputada
recibía en Caracas a sus principales cómplices extranjeros.
|
jueves, 19 de febrero de 2015
FERROCARRILES CUBANOS
Gracias a la colaboración de un amigo hemos obtenido tres fotos sobre una
de las líneas férreas construidas en Cuba de mayor complejidad; nos referimos
al ramal que desde Placetas en la actual provincial de Villa Clara y
hasta la añeja Trinidad en Sancti Spíritus fue construida gracias a la pericia
e inteligencia de ingenieros en la primera mitad del siglo XX; atravesaba gran
parte del macizo montañoso del Escambray, bordeando el río Agabama
en una extensión de su cauce, el ferrocarril tenía el siguiente recorrido:
Placetas-Guaracabuya-Báez-Agabama-Sopimpa-Meyer-Condado-Manacas-Trinidad; de
esta forma quedaba conectada la vieja villa a Santa Clara, estando así
vinculado el puerto de Casilda a la capital de la antigua provincial de Santa
Clara.
El recorrido entre el poblado de
Agabama y Meyer era entonces lento, por
las condiciones de su geografía
montañosas, dejando ante la vista una exuberante y bella naturaleza, que
bordeando el cauce del río Agabama la hacía más atractiva.
Esta línea fue funcional hasta la década del ochenta del siglo XX, siendo
inutilizable a partir de la caída del puente de mayor altura.
En la actualidad la vía es aprovechada en los tramos: Placetas-Sopimpa y
Trinidad-Meyer, esta última muy utilizada en la actualidad para el disfrute del
turismo al atravesar el Valle de los Ingenios, llegando en sus recorridos hasta
la torre de Manaca-Iznaga.
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